Puente abajo
El último lunes no fue la excepción, como parte de la rutina que muchos tenemos para llegar de un lugar a otro, me dirigí hacia la vía expresa, pero esta vez con una pequeña variación inusual: verme cara a cara con una persona que veía constantemente pero que no conocía. Por su apariencia (no por un prejuicio) podía deducir que era un limpiador de lunas a veces, y a veces un vendedor de Chiclets.
Era la primera vez que había sucedido algo así, después de tantas veces que lo había visto.
Al día siguiente recorrí el mismo trayecto. Todo marchaba como siempre, llegué a la estación, hice la cola e ingrese. Baje las escaleras y caminé hasta encontrarme debajo del puente, fue en ese preciso momento que percibí un movimiento extraño y por inercia volteé la mirada y vi a una persona debajo del puente: era aquel hombre con el que un día anterior me había topado cara a cara.

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